Imagen gato: Pixabay.–Álamo–Los textos, audios y videos publicados por Álamo se presentan bajo una Licencia Creative Commons CC BY-NC-ND (Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada) y pueden descargarse y compartirse libremente, enlanzando o citando al autor y fuente original, sin modificaciones ni cambios de ningún tipo y para fines divulgativos no comerciales. Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International (CC BY-NC-ND 4.0)–
«Este enfoque o punto de vista, puede resumirse en esta premisa básica: sólo hay lo que siempre es».
«SER no puede “ser un no-ser” ni, por tanto, comenzar a ser o dejar de ser. Lo que ES, ES. Sin principio ni fin ni condicionamiento alguno. De modo que, si hay una Realidad que es y permanece siempre (y es obvio que la hay, todos somos testigos de su variopinta apariencia), más allá de las formas variables y transitorias en las que se manifiesta, entonces no hay otra cosa que dicha Realidad o Ser absoluto; y esa es, necesariamente, nuestra auténtica naturaleza o genuina identidad, que es incondicionada, ilimitada, plena, perfecta».
«No hay caminos, procesos o etapas para “llegar a ser” lo que siempre somos, porque no hay nada aparte de lo que siempre es/soy/somos. Solamente la sugestión de ser sujetos separados-limitados, habiendo asumido la cultural identificación con el nombre y la forma, vela virtualmente elrecuerdo o reconocimiento de nuestra naturaleza auténtica. Podríamos decir que el actor, durante el rodaje de la película, se olvidó de sí y creyó ser el personaje que representaba, asumiendo como reales su identidad, forma, personalidad e historia personal ilusorias».
«Así, cuanto más se asume y se siente la íntima Realidad del Ser, nuestro estado natural de serenidad se desenvuelve y manifiesta de manera paulatina, como paz, confianza y contento incondicionados, no sujetos ya a ninguna circunstancia aparente.
Mas todo ese proceso no podría ser más que un sueño (aquel holograma, película u obra teatral de la que hablábamos), pues solo hay lo que siempre es-soy-somos: SER».
La joven arlequín quedose profundamente dormida en la biblioteca municipal, tras un rato curioseando un sesudo tratado sobre ajedrez.
En medio de la total oscuridad brotó una chispa de luz que fue agrandándose, hasta convertirse en escena onírica: veíase la arlequín sola, sentada en un pupitre situado sobre un lustroso suelo de azulejos, donde se alternaban los blancos y los negros.
Se encontraba en medio de un salón de clase completamente vacío, sin más pupitres que el suyo. Sin embargo, en frente y al fondo había un largo encerado, donde una tiza comenzaba a escribir, por sí misma, las siguientes palabras en blanco sobre el fondo negro de la pizarra:
«El bienestar o tranquilidad es inversamente proporcional al número y tamaño de las expectativas».
Siguió entonces la tiza con esta frase:
«El bienestar o tranquilidad es directamente proporcional al desapego y comprensión acerca de aquello que sucede».
Absorta en la lectura de estas afirmaciones, cuya naturaleza parecía estar a caballo entre lo espiritual, lo psicológico y lo algebraico, oyó entonces la arlequín su propia voz preguntando: «¿Cómo te quedas?»
«¡A cuadros!», se respondió ella misma, despertando al momento y concitando la curiosa (y jocosa) atención de sus sorprendidos compañeros de mesa en la biblioteca municipal; ese lugar donde se hace de todo menos estudiar… Afortunadamente.
Felices sueños.
Podría decirse que el cosmos es el sueño espontáneo de la Conciencia; es su propia apariencia, tal como se ve desde una de sus facetas o avatares.
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«Este enfoque o punto de vista, puede resumirse en esta premisa básica: sólo hay lo que siempre es».
«SER no puede “ser un no-ser” ni, por tanto, comenzar a ser o dejar de ser. Lo que ES, ES. Sin principio ni fin ni condicionamiento alguno. De modo que, si hay una Realidad que es y permanece siempre (y es obvio que la hay, todos somos testigos de su variopinta apariencia), más allá de las formas variables y transitorias en las que se manifiesta, entonces no hay otra cosa que dicha Realidad o Ser absoluto; y esa es, necesariamente, nuestra auténtica naturaleza o genuina identidad, que es incondicionada, ilimitada, plena, perfecta».
«No hay caminos, procesos o etapas para “llegar a ser” lo que siempre somos, porque no hay nada aparte de lo que siempre es/soy/somos. Solamente la sugestión de ser sujetos separados-limitados, habiendo asumido la cultural identificación con el nombre y la forma, vela virtualmente elrecuerdo o reconocimiento de nuestra naturaleza auténtica. Podríamos decir que el actor, durante el rodaje de la película, se olvidó de sí y creyó ser el personaje que representaba, asumiendo como reales su identidad, forma, personalidad e historia personal ilusorias».
«Así, cuanto más se asume y se siente la íntima Realidad del Ser, nuestro estado natural de serenidad se desenvuelve y manifiesta de manera paulatina, como paz, confianza y contento incondicionados, no sujetos ya a ninguna circunstancia aparente.
Mas todo ese proceso no podría ser más que un sueño (aquel holograma, película u obra teatral de la que hablábamos), pues solo hay lo que siempre es-soy-somos: SER».
Soñaste, mientras tu cuerpo reposaba plácidamente, estar en otro lugar, conversar con personas desconocidas (en tu vigilia) y tener memorias, intereses y conductas que solo en dicho sueño tenías. Mas luego, al despertar, automáticamente ves aquella experiencia onírica justamente así, como un sueño, sin darle mayor importancia. Y los asuntos que tan vívidos y reales lucían en el sueño, quedan en una tenue memoria que comienza a desvanecerse según te adentras en este otro estado llamado vigilia, dentro del cual tienes, de nuevo, la vívida sensación de realidad que asumías -siquiera sin planteártelo- que tenía aquel sueño…
Pero, ¿cómo podrías asegurar que esta «vigilia» o «mundo físico» no se trata solo de otro tipo de sueño? ¿Por qué este mundo físico, que tan real te parece, no persiste e impone su (supuesta) existencia absoluta también cuando duermes profundo o cuando sueñas durante tu descanso nocturno? ¿Cabría la posibilidad de que hayas tomado por absoluto (o real) algo relativo (aparente o virtual)? Y si fuese así, ¿qué sería aquello aparente, relativo o virtual, sino la propia Realidad que así aparece o se manifiesta desde un cierto punto de vista (avatar humano) de Su propia apariencia? Y, lo que es más, ¿acaso esa Realidad sería distinta de ti, o es que ese «ti» (ego) es solo otra faceta de la apariencia de Ti mismo (la Realidad) que, soñando, asumiste como verdadera?
Felices sueños.
Podría decirse que el cosmos es el sueño espontáneo de la Conciencia; es su propia apariencia, tal como se ve desde una de sus facetas o avatares.
Imágenes: Pixabay.–Álamo–Los textos, audios y videos publicados por Álamo se presentan bajo una Licencia Creative Commons CC BY-NC-ND (Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada) y pueden descargarse y compartirse libremente, enlanzando o citando al autor y fuente original, sin modificaciones ni cambios de ningún tipo y para fines divulgativos no comerciales. Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International (CC BY-NC-ND 4.0)–
«Este enfoque o punto de vista, puede resumirse en esta premisa básica: sólo hay lo que siempre es».
«SER no puede “ser un no-ser” ni, por tanto, comenzar a ser o dejar de ser. Lo que ES, ES. Sin principio ni fin ni condicionamiento alguno. De modo que, si hay una Realidad que es y permanece siempre (y es obvio que la hay, todos somos testigos de su variopinta apariencia), más allá de las formas variables y transitorias en las que se manifiesta, entonces no hay otra cosa que dicha Realidad o Ser absoluto; y esa es, necesariamente, nuestra auténtica naturaleza o genuina identidad, que es incondicionada, ilimitada, plena, perfecta».
«No hay caminos, procesos o etapas para “llegar a ser” lo que siempre somos, porque no hay nada aparte de lo que siempre es/soy/somos. Solamente la sugestión de ser sujetos separados-limitados, habiendo asumido la cultural identificación con el nombre y la forma, vela virtualmente elrecuerdo o reconocimiento de nuestra naturaleza auténtica. Podríamos decir que el actor, durante el rodaje de la película, se olvidó de sí y creyó ser el personaje que representaba, asumiendo como reales su identidad, forma, personalidad e historia personal ilusorias».
«Así, cuanto más se asume y se siente la íntima Realidad del Ser, nuestro estado natural de serenidad se desenvuelve y manifiesta de manera paulatina, como paz, confianza y contento incondicionados, no sujetos ya a ninguna circunstancia aparente.
Mas todo ese proceso no podría ser más que un sueño (aquel holograma, película u obra teatral de la que hablábamos), pues solo hay lo que siempre es-soy-somos: SER».
«Lo que de veras es, no puede dejar de ser. Lo que no es, no puede llegar a ser».
Sabiduría Perenne
Todo aquello que siempre viene y va, que surge y se sumerge, que aparece y desaparece, que nace y muere, puede parecer que es, puede aparentar ser durante un tiempo. Pero puesto que no era antes y no es después de ese tiempo, no es posible decir que existiese realmente, ni siquiera durante ese lapso de su (aparente) existencia.
Y si aquello -transitorio, cambiante y caduco- no ES realmente, entonces no puede ser otra cosa que una faceta o aspecto de la apariencia de Lo que realmente ES; es decir, de lo que nunca viene ni va; de lo que no aparece ni desaparece; de lo que no nace ni muere, o sea, de Lo verdaderamente real, que siempre permanece tal cual es. Y esa ha de ser también, necesariamente, la auténtica identidad y naturaleza.
¿Quién eres? ¿Eres esa persona (con un nombre y fecha de nacimiento) que sugiere tu «documento nacional de identidad»? ¿Es esa acaso tu auténtica identidad o, más bien, la de tu EGO (noción personal limitada del yo que se asume como auténtica)?
Si en una obra de teatro o una película -o durante un sueño- representas el papel de Napoleón o María Antoñeta, ¿sigues creyendo ser tal personaje cuando se cierra el telón o al despertarte tras tu onírica aventura?
Y, entonces… si no eres ese personaje… ¿quién o qué eres?
Imagen telón: Nachrichten_muc.–Álamo–Los textos, audios y videos publicados por Álamo se presentan bajo una Licencia Creative Commons CC BY-NC-ND (Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada) y pueden descargarse y compartirse libremente, enlanzando o citando al autor y fuente original, sin modificaciones ni cambios de ningún tipo y para fines divulgativos no comerciales. Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International (CC BY-NC-ND 4.0)–
«Este enfoque o punto de vista, puede resumirse en esta premisa básica: sólo hay lo que siempre es».
«SER no puede “ser un no-ser” ni, por tanto, comenzar a ser o dejar de ser. Lo que ES, ES. Sin principio ni fin ni condicionamiento alguno. De modo que, si hay una Realidad que es y permanece siempre (y es obvio que la hay, todos somos testigos de su variopinta apariencia), más allá de las formas variables y transitorias en las que se manifiesta, entonces no hay otra cosa que dicha Realidad o Ser absoluto; y esa es, necesariamente, nuestra auténtica naturaleza o genuina identidad, que es incondicionada, ilimitada, plena, perfecta».
«No hay caminos, procesos o etapas para “llegar a ser” lo que siempre somos, porque no hay nada aparte de lo que siempre es/soy/somos. Solamente la sugestión de ser sujetos separados-limitados, habiendo asumido la cultural identificación con el nombre y la forma, vela virtualmente elrecuerdo o reconocimiento de nuestra naturaleza auténtica. Podríamos decir que el actor, durante el rodaje de la película, se olvidó de sí y creyó ser el personaje que representaba, asumiendo como reales su identidad, forma, personalidad e historia personal ilusorias».
«Así, cuanto más se asume y se siente la íntima Realidad del Ser, nuestro estado natural de serenidad se desenvuelve y manifiesta de manera paulatina, como paz, confianza y contento incondicionados, no sujetos ya a ninguna circunstancia aparente.
Mas todo ese proceso no podría ser más que un sueño (aquel holograma, película u obra teatral de la que hablábamos), pues solo hay lo que siempre es-soy-somos: SER».
Sin aflicción, no hay sufrimiento.
Sin frustración, no hay aflicción.
Sin expectativas, no hay frustración.
Sin apego a ideas, no hay expectativas.
Sin identificación con el ego, no hay apego a ideas.
Sin ofuscación, no hay identificación con el ego.
Sin olvido de Sí, no hay ofuscación.
Sin recuerdo de Sí, no hay olvido de Sí.
Sin lucidez, no hay recuerdo de Sí.
Sin discernimiento, no hay lucidez.
Sin conciencia dual, no hay discernimiento.
Sin conciencia pura, no hay conciencia dual.
Sin Esto que es lo Real, no hay conciencia pura.
Habiendo Esto que es lo Real, hay conciencia pura.
Habiendo conciencia pura, hay conciencia dual.
Habiendo conciencia dual, hay discernimiento.
Habiendo discernimiento, hay lucidez.
Habiendo lucidez, hay recuerdo de Sí.
Habiendo recuerdo de Sí, hay olvido de Sí.
Habiendo olvido de Sí, hay recuerdo de Sí.
Habiendo recuerdo de Sí, hay identificación con el propio Sí.
Habiendo identificación con el propio Sí, hay desapego.
Habiendo desapego, hay entrega.
Habiendo entrega, hay paz.
Habiendo paz, hay contento.
Habiendo contento, hay dicha.
–Álamo–Los textos, audios y videos publicados por Álamo se presentan bajo una Licencia Creative Commons CC BY-NC-ND (Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada) y pueden descargarse y compartirse libremente, enlanzando o citando al autor y fuente original, sin modificaciones ni cambios de ningún tipo y para fines divulgativos no comerciales. Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International (CC BY-NC-ND 4.0)–
«Este enfoque o punto de vista, puede resumirse en esta premisa básica: sólo hay lo que siempre es».
«SER no puede “ser un no-ser” ni, por tanto, comenzar a ser o dejar de ser. Lo que ES, ES. Sin principio ni fin ni condicionamiento alguno. De modo que, si hay una Realidad que es y permanece siempre (y es obvio que la hay, todos somos testigos de su variopinta apariencia), más allá de las formas variables y transitorias en las que se manifiesta, entonces no hay otra cosa que dicha Realidad o Ser absoluto; y esa es, necesariamente, nuestra auténtica naturaleza o genuina identidad, que es incondicionada, ilimitada, plena, perfecta».
«No hay caminos, procesos o etapas para “llegar a ser” lo que siempre somos, porque no hay nada aparte de lo que siempre es/soy/somos. Solamente la sugestión de ser sujetos separados-limitados, habiendo asumido la cultural identificación con el nombre y la forma, vela virtualmente elrecuerdo o reconocimiento de nuestra naturaleza auténtica. Podríamos decir que el actor, durante el rodaje de la película, se olvidó de sí y creyó ser el personaje que representaba, asumiendo como reales su identidad, forma, personalidad e historia personal ilusorias».
«Así, cuanto más se asume y se siente la íntima Realidad del Ser, nuestro estado natural de serenidad se desenvuelve y manifiesta de manera paulatina, como paz, confianza y contento incondicionados, no sujetos ya a ninguna circunstancia aparente.
Mas todo ese proceso no podría ser más que un sueño (aquel holograma, película u obra teatral de la que hablábamos), pues solo hay lo que siempre es-soy-somos: SER».
Todos los colores y tonalidades posibles existen dentro del espectro lumínico de frecuencias. Este, a su vez, es un aspecto del océano vibratorio universal (el Ser-Conciencia manifiesto o aparente), donde todas las posibilidades existen ahora en su frecuencia correspondiente, tal como -por ejemplo- existen las muchas y diversas emisiones o programas radiofónicos de manera simultánea. Y eso, con independencia de que el avatar humano solo pueda presenciar una versión específica del cosmos a cada momento, del mismo modo que puede solo sintonizar con nitidez un programa o emisora en una radio, en un momento dado.
Y así como solo sintonizará la emisora correspondiente a la frecuencia donde él o ella tenga situado el dial de su radio, del mismo modo, el Espíritu manifiesto en un avatar humano solo presenciará aquella versión de la realidad que es filtrada a través del prisma perceptual de ese avatar. Dicho prisma es el programa o esquema de creencias, engramas, tendencias y apegos de tal avatar.
Ahora bien, siendo cada avatar humano una faceta de la apariencia del Ser o Conciencia (la Realidad, el Espíritu), todo sucede siempre conforme al orden o naturaleza de Esto, que es la única y auténtica Identidad (no existen «sujetos separados», solo parecen existir; y ningún atributo puede predicarse de un sujeto inexistente).
De todos modos, y me dirijo ahora al propio Espíritu presente en cada avatar leyendo estas líneas, todo es un sueño (por decirlo de algún modo) al fin y a la postre; ya sea «nocturno» o «diurno», o «físico» u «onírico», o lúcido u ofuscado. Realmente y con independencia de lo que pudiera parecer, todo está bien; y estás completamente a salvo. De hecho, tu propia naturaleza e identidad es lo incondicionado, ilimitado, puro, eterno. Considéralo, si así te nace. Y si así sucede y sientes ese muy especial alivio, queda entonces tranquil@ y disfruta de las bendiciones que aquí y ahora están presentes en tu vida. O dicho de otro modo, ponte cómod@, estás en ti mism@.
Y no te preocupes si al minuto siguiente te sientes emperrad@ otra vez o algo contra lo que que has estado despotricando últimamente viene a ti como el eco. Todo es pasajero y cambiante en el mundo de la apariencia. Mas, a medida que la programación del avatar se actualiza, mientras intuyes y comprendes más profundamente tu naturaleza auténtica, descubrirás que -al igual que sucede con distintos lugares geográficos- en algunos parajes concienciales el clima suele ser más apacible y estable.
Imágenes walkman: Cottonbro y Beyzaa Yurtkuran
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«Este enfoque o punto de vista, puede resumirse en esta premisa básica: sólo hay lo que siempre es».
«SER no puede “ser un no-ser” ni, por tanto, comenzar a ser o dejar de ser. Lo que ES, ES. Sin principio ni fin ni condicionamiento alguno. De modo que, si hay una Realidad que es y permanece siempre (y es obvio que la hay, todos somos testigos de su variopinta apariencia), más allá de las formas variables y transitorias en las que se manifiesta, entonces no hay otra cosa que dicha Realidad o Ser absoluto; y esa es, necesariamente, nuestra auténtica naturaleza o genuina identidad, que es incondicionada, ilimitada, plena, perfecta».
«No hay caminos, procesos o etapas para “llegar a ser” lo que siempre somos, porque no hay nada aparte de lo que siempre es/soy/somos. Solamente la sugestión de ser sujetos separados-limitados, habiendo asumido la cultural identificación con el nombre y la forma, vela virtualmente elrecuerdo o reconocimiento de nuestra naturaleza auténtica. Podríamos decir que el actor, durante el rodaje de la película, se olvidó de sí y creyó ser el personaje que representaba, asumiendo como reales su identidad, forma, personalidad e historia personal ilusorias».
«Así, cuanto más se asume y se siente la íntima Realidad del Ser, nuestro estado natural de serenidad se desenvuelve y manifiesta de manera paulatina, como paz, confianza y contento incondicionados, no sujetos ya a ninguna circunstancia aparente.
Mas todo ese proceso no podría ser más que un sueño (aquel holograma, película u obra teatral de la que hablábamos), pues solo hay lo que siempre es-soy-somos: SER».
En este sueño físico, la conciencia desde diversos avatares experimenta darse cuenta de que hay hábitos que siente que, simplemente, no le convienen; tales como beber o comer en exceso, fumar, prodigarse en sustancias o actividades adictivas, vocear, hablar mal de otros, etc.
Resulta que en algunos avatares la conciencia siente, además, gran aspiración o determinación para abandonar alguno de aquellos hábitos; y así sucede.
Hay también avatares desde los cuales la conciencia experimenta que la costumbre de «pensar mal», «ponerse en lo peor» o «ver la botella medio vacía» es uno de esos hábitos que no prefiere tener y que, por otro lado, sí que prefiere «darle la vuelta». Pues se da cuenta de que en este mundo subjetivo, que es solo el reflejo de las creencias que conforman el filtro perceptual de su avatar, resulta a menudo que, de un modo u otro, «lo que uno cree lo crea…»
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«Este enfoque o punto de vista, puede resumirse en esta premisa básica: sólo hay lo que siempre es».
«SER no puede “ser un no-ser” ni, por tanto, comenzar a ser o dejar de ser. Lo que ES, ES. Sin principio ni fin ni condicionamiento alguno. De modo que, si hay una Realidad que es y permanece siempre (y es obvio que la hay, todos somos testigos de su variopinta apariencia), más allá de las formas variables y transitorias en las que se manifiesta, entonces no hay otra cosa que dicha Realidad o Ser absoluto; y esa es, necesariamente, nuestra auténtica naturaleza o genuina identidad, que es incondicionada, ilimitada, plena, perfecta».
«No hay caminos, procesos o etapas para “llegar a ser” lo que siempre somos, porque no hay nada aparte de lo que siempre es/soy/somos. Solamente la sugestión de ser sujetos separados-limitados, habiendo asumido la cultural identificación con el nombre y la forma, vela virtualmente elrecuerdo o reconocimiento de nuestra naturaleza auténtica. Podríamos decir que el actor, durante el rodaje de la película, se olvidó de sí y creyó ser el personaje que representaba, asumiendo como reales su identidad, forma, personalidad e historia personal ilusorias».
«Así, cuanto más se asume y se siente la íntima Realidad del Ser, nuestro estado natural de serenidad se desenvuelve y manifiesta de manera paulatina, como paz, confianza y contento incondicionados, no sujetos ya a ninguna circunstancia aparente.
Mas todo ese proceso no podría ser más que un sueño (aquel holograma, película u obra teatral de la que hablábamos), pues solo hay lo que siempre es-soy-somos: SER».
Imagen del espejo: anaterate, en Pixabay–Álamo–Los textos, audios y videos publicados por Álamo se presentan bajo una Licencia Creative Commons CC BY-NC-ND (Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada) y pueden descargarse y compartirse libremente, enlanzando o citando al autor y fuente original, sin modificaciones ni cambios de ningún tipo y para fines divulgativos no comerciales. Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International (CC BY-NC-ND 4.0)–
«Este enfoque o punto de vista, puede resumirse en esta premisa básica: sólo hay lo que siempre es».
«SER no puede “ser un no-ser” ni, por tanto, comenzar a ser o dejar de ser. Lo que ES, ES. Sin principio ni fin ni condicionamiento alguno. De modo que, si hay una Realidad que es y permanece siempre (y es obvio que la hay, todos somos testigos de su variopinta apariencia), más allá de las formas variables y transitorias en las que se manifiesta, entonces no hay otra cosa que dicha Realidad o Ser absoluto; y esa es, necesariamente, nuestra auténtica naturaleza o genuina identidad, que es incondicionada, ilimitada, plena, perfecta».
«No hay caminos, procesos o etapas para “llegar a ser” lo que siempre somos, porque no hay nada aparte de lo que siempre es/soy/somos. Solamente la sugestión de ser sujetos separados-limitados, habiendo asumido la cultural identificación con el nombre y la forma, vela virtualmente elrecuerdo o reconocimiento de nuestra naturaleza auténtica. Podríamos decir que el actor, durante el rodaje de la película, se olvidó de sí y creyó ser el personaje que representaba, asumiendo como reales su identidad, forma, personalidad e historia personal ilusorias».
«Así, cuanto más se asume y se siente la íntima Realidad del Ser, nuestro estado natural de serenidad se desenvuelve y manifiesta de manera paulatina, como paz, confianza y contento incondicionados, no sujetos ya a ninguna circunstancia aparente.
Mas todo ese proceso no podría ser más que un sueño (aquel holograma, película u obra teatral de la que hablábamos), pues solo hay lo que siempre es-soy-somos: SER».
Imagen del espejo: anaterate, en Pixabay–Álamo–Los textos, audios y videos publicados por Álamo se presentan bajo una Licencia Creative Commons CC BY-NC-ND (Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada) y pueden descargarse y compartirse libremente, enlanzando o citando al autor y fuente original, sin modificaciones ni cambios de ningún tipo y para fines divulgativos no comerciales. Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International (CC BY-NC-ND 4.0)–
«Este enfoque o punto de vista, puede resumirse en esta premisa básica: sólo hay lo que siempre es».
«SER no puede “ser un no-ser” ni, por tanto, comenzar a ser o dejar de ser. Lo que ES, ES. Sin principio ni fin ni condicionamiento alguno. De modo que, si hay una Realidad que es y permanece siempre (y es obvio que la hay, todos somos testigos de su variopinta apariencia), más allá de las formas variables y transitorias en las que se manifiesta, entonces no hay otra cosa que dicha Realidad o Ser absoluto; y esa es, necesariamente, nuestra auténtica naturaleza o genuina identidad, que es incondicionada, ilimitada, plena, perfecta».
«No hay caminos, procesos o etapas para “llegar a ser” lo que siempre somos, porque no hay nada aparte de lo que siempre es/soy/somos. Solamente la sugestión de ser sujetos separados-limitados, habiendo asumido la cultural identificación con el nombre y la forma, vela virtualmente elrecuerdo o reconocimiento de nuestra naturaleza auténtica. Podríamos decir que el actor, durante el rodaje de la película, se olvidó de sí y creyó ser el personaje que representaba, asumiendo como reales su identidad, forma, personalidad e historia personal ilusorias».
«Así, cuanto más se asume y se siente la íntima Realidad del Ser, nuestro estado natural de serenidad se desenvuelve y manifiesta de manera paulatina, como paz, confianza y contento incondicionados, no sujetos ya a ninguna circunstancia aparente.
Mas todo ese proceso no podría ser más que un sueño (aquel holograma, película u obra teatral de la que hablábamos), pues solo hay lo que siempre es-soy-somos: SER».
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«Este enfoque o punto de vista, puede resumirse en esta premisa básica: sólo hay lo que siempre es».
«SER no puede “ser un no-ser” ni, por tanto, comenzar a ser o dejar de ser. Lo que ES, ES. Sin principio ni fin ni condicionamiento alguno. De modo que, si hay una Realidad que es y permanece siempre (y es obvio que la hay, todos somos testigos de su variopinta apariencia), más allá de las formas variables y transitorias en las que se manifiesta, entonces no hay otra cosa que dicha Realidad o Ser absoluto; y esa es, necesariamente, nuestra auténtica naturaleza o genuina identidad, que es incondicionada, ilimitada, plena, perfecta».
«No hay caminos, procesos o etapas para “llegar a ser” lo que siempre somos, porque no hay nada aparte de lo que siempre es/soy/somos. Solamente la sugestión de ser sujetos separados-limitados, habiendo asumido la cultural identificación con el nombre y la forma, vela virtualmente elrecuerdo o reconocimiento de nuestra naturaleza auténtica. Podríamos decir que el actor, durante el rodaje de la película, se olvidó de sí y creyó ser el personaje que representaba, asumiendo como reales su identidad, forma, personalidad e historia personal ilusorias».
«Así, cuanto más se asume y se siente la íntima Realidad del Ser, nuestro estado natural de serenidad se desenvuelve y manifiesta de manera paulatina, como paz, confianza y contento incondicionados, no sujetos ya a ninguna circunstancia aparente.
Mas todo ese proceso no podría ser más que un sueño (aquel holograma, película u obra teatral de la que hablábamos), pues solo hay lo que siempre es-soy-somos: SER».